Lograr que las mejoras se sostengan implica convertirlas en prácticas cotidianas e institucionales.
- Monitoreo y evaluación sistemática: revisar de forma periódica los avances y acciones que se ponen en marcha. Las evidencias permiten que estos no se pierdan en las actividades diarias y que sumen al crecimiento institucional.
- Documentación de acuerdos, compromisos y buenas prácticas: esto sirve como prueba de los avances y motiva la continuidad en las mejoras.
- Cultura de la reflexión: es central tener espacios para la reflexión sobre los avances donde el error se vea como oportunidad de aprendizaje.
Consejo: institucionaliza las mejoras. Documenta las mejoras y buenas prácticas en actas, planes de trabajo y lineamientos internos, y dales seguimiento interno. Recuerda que esto ayuda a que no dependan de una sola persona, sino que se conviertan en parte de la organización escolar.