El director debe
comprender que lo administrativo representa un soporte para que el aprendizaje
ocurra y que no es un fin en sí mismo. Para lograr el equilibrio, se pueden
tomar en cuenta estas cuatro estrategias:
- Programación sistémica de acompañamiento docente: se debe
integrar al calendario o cronograma de actividades sin cambios. Así como para
la entrega de documentos administrativos hay una fecha, también se deben fijar
tiempos específicos para acudir a las aulas, donde la prioridad sea la
observación y retroalimentación docente.
- Gestión de equipos (delegar): un director efectivo
identifica a los líderes entre los miembros de su personal para delegar tareas
administrativas. Esto se relaciona con el liderazgo compartido, donde las
responsabilidades y el éxito son para todo el equipo.
- Simplificación de procesos: hacer uso de las herramientas
digitales y de protocolos estandarizados para la captura de información
administrativa, lo cual reduce el tiempo en ese tipo de tareas. Si se agilizan
los procesos administrativos, el tiempo para acudir a las aulas es mayor.
- Lo administrativo como facilitador del aprendizaje: cada
requerimiento administrativo se debe analizar con la pregunta: ¿cómo contribuye
esto a la mejora de los aprendizajes? Si el documento en cuestión no impacta en
la calidad de la educación, se debe gestionar lo más rápido posible para
enfocarse en lo pedagógico.
Consejo: el uso de
una agenda compartida ayuda a mantener el equilibrio.