Esta es una de las
tareas delicadas y estratégicas para cualquier director. Algunas
recomendaciones que te pueden servir son:
- Escucha activa y de forma separada: escuchar a cada parte
por separado permite que las emociones se descarguen y no sientan la presión de
estar en presencia de la otra persona involucrada.
- Evitar juicios previos: evita asumir quién tiene la razón,
ya sea por la antigüedad en la institución educativa, en el caso de los
docentes, o por la reputación de los padres de familia.
- Reunión: realiza una reunión en la oficina de
dirección o sala de juntas. Evita hacerla en los pasillos o en las aulas de los
docentes. Siempre debes buscar un espacio neutral.
- Reunión con ambas partes: al reunirte con las personas
involucradas, establece reglas específicas, como que no se permiten
interrupciones o que es necesario hablar en primera persona. Es importante identificar
el interés común (el alumno o la institución) y diferenciar hechos de
percepciones (hecho: el maestro no me entregó la calificación el lunes;
percepción: el maestro no me dio la calificación porque no le caigo bien).
- Apoyo en el reglamento: usa como árbitro las normas de
convivencia de la institución educativa y los reglamentos internos o de clase
para evitar que las decisiones parezcan hechas con autoritarismo.
- Valida las
emociones de los involucrados: el padre de familia actúa para proteger a su
hijo, y los docentes, como autoridad profesional.
- Soluciones: enfócate en buscar soluciones y compromisos
para cada involucrado. Evita buscar culpables.
Consejo: el enfoque
profesional evita que el conflicto se vuelva personal. Dirige la conversación
hacia el currículo, las funciones o la organización del trabajo.